En menos de diez años, la energía solar pasó de ser una promesa marginal a un pilar de la expansión eléctrica latinoamericana. La historia detrás de ese salto está escrita en los datos.
El punto de quiebre
Hacia 2014, la capacidad solar instalada en la región era apenas perceptible en los balances energéticos. Una década más tarde supera los 48 GW, multiplicándose por más de tres en solo cinco años. El detonante fue doble: el desplome del costo de los módulos fotovoltaicos y la maduración de mecanismos de contratación que dieron previsibilidad a los inversores.
"El costo nivelado de la energía solar cayó casi 90% en una década: lo que era caro se volvió, en muchos países, la opción más barata."
El rol de las subastas
Las subastas competitivas de energía fueron el instrumento que ordenó la expansión. Al licitar contratos de largo plazo, los gobiernos transfirieron el riesgo de precio a un mercado que respondió con ofertas cada vez más agresivas. Chile, Brasil y México marcaron récords sucesivos de precios bajos.
Quién lidera la región
Brasil concentra hoy la mayor capacidad solar instalada de Sudamérica, seguido por Chile y México. Pero medido por participación en su propia matriz, son los mercados más pequeños los que muestran las penetraciones más sorprendentes.
Lo que viene
El próximo desafío no es generar, sino integrar: almacenamiento, redes y flexibilidad serán los determinantes de la siguiente fase. Los datos del Hub seguirán esa transición de cerca.
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